Un último abrazo, Modric culmina su rapsodia, Ronaldo continúa hacia adelante.
En los dieciseisavos de final del Mundial USA-CMC 2026, Portugal, los "Cinco Escudos", derrotó a Croacia por la mínima, 2-1. Antes y después del partido, Ronaldo, de 41 años, y Modric, de 40, se abrazaron con fuerza dos veces, reacios a soltarse. Este abrazo fue un microcosmos de sus seis años juntos en el Real Madrid, y también una instantánea de su último "ocaso" en el escenario mundialista. En su momento, vistieron las camisetas blancas del Real Madrid, uno como el número 7 lanzando al ataque, el otro como el número 10 orquestando la ofensiva, y juntos le dieron a los Galácticos cuatro títulos de la Liga de Campeones y dieciséis trofeos importantes. Ahora, jugando para equipos diferentes, lucieron el rojo y verde de Camiseta Portugal Copa Mundial 2026 y el rojo y blanco de Camiseta Croacia Copa Mundial 2026, portando no solo los honores de sus clubes, sino también las expectativas y la dignidad de sus naciones enteras.
Este fue su primer y último enfrentamiento directo en la fase final de un Mundial. Noventa minutos de intenso juego culminaron con el penalti de Cristiano Ronaldo, que le valió su primer gol en la fase eliminatoria de un Mundial y estableció un nuevo récord a sus 41 años. Luka Modric, a pesar de sus incansables esfuerzos, no pudo evitar que tres goles croatas fueran anulados por fuera de juego. Sonó el pitido final, con el marcador 2-1, con Ronaldo liderando a Portugal hacia la victoria y la trayectoria mundialista de Modric llegando a su fin. No derramó lágrimas, sino que sonrió y abrazó a sus compañeros, quienes lloraban desconsoladamente: un último gesto de ternura de capitán y la despedida más digna de una leyenda.
El tiempo ha pasado, y el joven de blanco se ha convertido en un veterano de la selección nacional. Ronaldo seguirá vistiendo la camiseta portuguesa, luchando por el trofeo de la Copa del Mundo, mientras que Modric dejará atrás todas sus cargas, despidiéndose del mundo con una imagen serena. Pero creemos que la orgullosa rapsodia croata no se desvanecerá; algún día, una nueva generación de croatas la volverá a interpretar, haciendo ondear de nuevo la bandera a cuadros rojos y blancos. Adiós, Modric; adelante, Ronaldo.







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